Lea el texto.
Dos escritoras nos hablan de la lectura.
Nos explican qué es para ellas el placer de leer y de aprender con los libros, anclas para nuestros frenéticos días en una época donde prima la rapidez, la incertidumbre, lo digital y lo actual.
Dos mujeres que defienden la necesidad de que las leyendas y también la lectura de la historia continúen formando parte de nuestra cotidianidad para comprender mejor el mundo en el que vivimos.
Reescrituras del tiempo.
Ahora sabemos que unos meses pueden trastocarlo todo como si fueran un siglo.
Trescientos días a veces equivalen a décadas:
es realismo puro.
Sumidos en la perplejidad, hemos vivido este año como un pliegue temporal.
La vida estaba en otra parte y, durante los días enjaulados, los libros resultaron liberadores.
En este agujero hemos vadeado el tiempo para volver la mirada a los clásicos, ese río tranquilo que, sin ruido ni aspavientos, continúa susurrando las palabras más luminosas de nuestros antepasados.
En los últimos tiempos, una caudalosa corriente de escritoras -desde la poesía, el ensayo y la novela- ha regresado a las leyendas antiguas.
Ese retorno a las raíces ha resultado ser un itinerario hacia el futuro:
con los viejos símbolos construimos nuevas realidades.
Nuestras lecturas nos han ofrecido cercanía y asideros.
De una forma u otra, las viejas historias siguen vivas en nuestra literatura más actual e innovadora, la que explora cicatrices y deseos.
A la sombra de un árbol hemos despertado de nuestro sueño de ilusoria fortaleza, pero tenemos los libros a nuestro lado.
Leer es un raro hechizo que nos permite recordar soñando, tomar aire, cazar al vuelo briznas de esperanza, atrevernos con el disfraz de optimistas lúcidos.
En estos meses de tiempo perplejo y \fracturado no hemos dejado de escuchar, como en una caracola, el oleaje de los clásicos:
ese pasado sereno que alumbra el vértigo del presente.
Irene Vallejo, in www.
elpais.
com (consultado en diciembre de 2020).
(Adaptado) Otro modo de mirar la historia.
Llevo semanas leyendo con pasión una obra monumental.
Leo subrayando y muy despacio, como si temiese agotar demasiado pronto su lectura.
Vano temor, porque se trata de una obra de más de mil doscientas páginas.
Aun así, es tan amena y rica en sorpresas que se lee (casi) como si fuera una trepidante novela.
Dudo que esa fuera la pretensión del autor, pero como posee la virtud clásica de «enseñar deleitando», un lector profano como yo consigue sin esfuerzo adentrarse en el complejo mundo de la ciencia, comenzar casi en sus albores, atravesar siglos y llegar hasta nuestros días.
Precisamente por empezar el relato en tiempos tan pretéritos, resulta más sencillo comprender cómo y por qué llegaron a producirse los sucesivos descubrimientos e innovaciones.
De este modo, con los mismos balbuceos e incertidumbres que los hombres de otras épocas, el lector lego logra convertirse en testigo asombrado del modo en que el ingenio humano comenzó a construir eso que ahora llamamos «civilización».
La historia de la humanidad puede contarse desde diversos puntos de vista.
El más habitual es la historia de los hechos, los hitos, las batallas, que tiene como actores principales a quienes la forjaron.
Personajes carismáticos, emprendedores, visionarios, también otros bastante menos recomendables, como miserables, fanáticos o codiciosos.
Está luego la historia de las ideas y de las creencias, que muchos consideran el motor de todos los aconteceres.
Entre todas ellas se me ocurre que una de las más interdisciplinares es leerla desde el punto de vista de los avances científicos, puesto que estos están relacionados con todos los demás aconteceres, ya sea como fuerza generadora de cambios o como tributarios de ellos.
Así ha sido el comienzo de nuestra andadura como especie.
Sé que, cuando lo termine, no solo habré pasado horas enormemente placenteras e instructivas, sino que además habré conseguido comprender el deslumbrante puzle que es la naturaleza humana.
Carmen Posadas, in www.
xlsemanal.
com (consultado en diciembre de 2020).
(Adaptado) Seleccione la opción correcta (A, B, C o D).
Carmen Posadas nos cuenta que (A) lleva un tiempo leyendo una obra fantástica sobre la cual ella misma es una especialista.
(B) le encanta el libro que lee, puesto que describe una realidad compleja de una manera sencilla y agradable.
(C) está deslumbrada con la lectura de una novela muy extensa y que así mismo es difícil de entender.
(D) tiene que marcar el texto sobre el que está trabajando para retener datos e información importante.